Eduardo Saavedra
Historia-Patrimonio-Cultura
Nro. 124
«…La noticia llegó hasta Papudo y la alarma creció cuando alguien, desde el cerro de la Cruz, divisó un vapor que venía del norte, navegando al parecer hacia Valparaíso…
…La Esmeralda salió a recorrer costa entre Zapallar y la Punta de Raspa, tan cerca de las rocas…
…Algo extraño iba a ocurrir. Los papudanos comenzaron a aglomerarse en la Puntilla de Pitis para divisar mejor hacia el sur, los zapallarinos por la Isla Seca, Canelillo y cerro de la Cruz, tomaban altura…«.
Estas son afirmaciones tomadas del libro «La Encomienda de Catapilco», de Javier Pérez Ovalle, refiriéndose al contexto del histórico hecho conocido como el Combate Naval de Papudo, ocurrido el 26 de noviembre de 1865 en el marco del conflicto con España, donde la Esmeralda captura a la Covadonga.
Según el documento citado, «…al enfrentarse, a la altura de la Punta de Raspa, algunos tiros cuyas balas daban tumbos entre las rocas de la costa, se iban a encajar en las laderas de Canelillo…«.
En tanto, en el boletín informativo «Correo de Zapallar a Cachagua» nro. 14, de mayo de 2001, se recoge el siguiente testimonio del poblador David Figueroa:
«…Mis bisabuelos Emiliano Figueroa e Isabel Torreblanca se sentaron en el cerro, en el sector donde ahora está el hotel Isla Seca, a mirar el combate. Eso me lo contaron mis abuelos y me mostraron el lugar donde pelearon los barcos…«.
El sector «cuyas balas daban tumbos entre las rocas de la costa«, fué bautizado por los zapallarinos como «Las Rocas de la Batalla».
El mismo boletín recoge el testimonio de Sergio Zamorano, que buceando en el lugar en 1962 encontró tres anclas, que permanecen en el fondo del mar:
«…Me llamó la atención que estuvieran tan a la orilla, pero dicen que los barcos cuando van arrancando tiran unos cordeles con ancla para enganchar al que los persigue…
…La explicación de Zamorano tiene mucho que ver con la historia del Combate Naval de Papudo…«.
En el sitio «Orígenes-Historia de Zapallar» se da cuenta de la razón clave, por la cual este hecho pasó a señalarse como tal en la historia:
«…Lleva el nombre de Combate Naval de Papudo, porque el desembarco de los prisioneros españoles se hizo por la caleta de Papudo, puesto que en Zapallar no existía muelle…«.
Otros antecedentes de protagonistas y contemporáneos de esta acción darían cuenta que, efectivamente, la Esmeralda ya estaba al sur de la rada de Papudo, al momento de su combate con la Covadonga.
Es así como dos días después de la gesta, el entonces joven guardiamarina Arturo Prat Chacón escribe carta a su madre, y en una parte le dice: «…Tomamos posesión (de la Covadonga) izando bandera chilena…inmediatamente «nos dirigimos al Papudo» donde desembarcamos los heridos y prisioneros…«.
En tanto el comandante de la Esmeralda Juan Williams Rebolledo, dando informe y cuenta de la acción, en lo pertinente indica: «…No bien se encontró la Covadonga en estado de poderse mover, «me dirigí al Papudo» para comunicar al gobierno lo ocurrido y su resultado…A las 11.30 a.m. «efectué mi entrada en la rada», dejando afuera la cañonera (la Esmeralda) con orden de vigilar la costa del sur…«.
Víctor Concas y Palau, guardiamarina de la Covadonga hecho prisionero, y con los años oficial de la armada española, en su libro «El Combate Naval de Papudo el 26 de Noviembre de 1865», afirma: «…Desembarcamos todos «en el Papudo a eso de la una de la tarde», fuimos alojados en un inmenso almacén (bodega de la hacienda) lleno de víveres para la exportación…«.
Benjamín Vicuña Mackenna, en el libro «Historia de la Guerra de Chile con España», recoge la circular emitida por el entonces Ministro del Interior y Relaciones Exteriores, Álvaro Covarrubias, que decía: «…En la mañana del día citado (26 de noviembre) la Esmeralda, que se hallaba en el puerto del Papudo, «salió al encuentro de la Covadonga» que venía de Coquimbo…«.
El mismo Vicuña Mackenna en el libro «Episodios Marítimos» señala que: «…La Esmeralda se había embozado como mejor había podido en la rada casi siempre solitaria del Papudo…A las 10 de la mañana en punto columbrose, en el espacio hacia el norte, el primer tenue vapor del buque enemigo… «Dejó en ese momento su guarida la barca chilena»…«.
Por el hecho puntual del lugar de desembarco de los prisioneros, se difunde y asume la información como el Combate Naval de Papudo, siendo esta comunidad la que va a perpetuar dicho hito en la historia naval chilena, que a través del tiempo ha identificado plenamente a este balneario con tal hecho.
En el libro ya citado de Javier Pérez Ovalle, el autor señala en el contexto de dicho combate: «…Me imagino la impresión que dejó en el alma de los tranquilos zapallarinos, por el recuerdo tan vivo que conservaba de él la Carmelita Vicuña, quien treinta años después me lo contaba como si hubiera ocurrido el día anterior…«.
Son distintos antecedentes referidos al hecho que tuvo lugar al sur de Papudo, a la altura de la Punta de Raspa, cuyo sector recibe luego el nombre de «Las Rocas de la Batalla», a partir de testigos del combate.
El triunfo de la Esmeralda en esta contienda da origen, con justificada complacencia, gratitud y reconocimiento nacional, a la conmemoración histórica más importante del balneario de Papudo, a través de un solemne encuentro recordatorio en la fecha indicada, además del monumento alusivo, pinturas, creaciones literarias, himnos y canciones en memoria de dicha gesta, acogida en la historia como el Combate Naval de Papudo, cuya memoria permanente la nación reconoce y agradece a toda la comunidad de este balneario.
Fuentes: Las mencionadas en el texto.
Eduardo Saavedra Acosta
Imagen principal:
Combate Naval de Papudo de Edgardo Contreras (pintura)
